La materialización del riesgo para la reputación 

La preocupación por la reputación no es nueva, pero la l impacto de los daños es mucho mayor y más rápido con la era digital. Un acontecimiento negativo que antes podía contenerse ahora puede propagarse en cuestión de minutos y destruir una reputación forjada durante décadas. Por esta razón, los riesgos para la reputación se equiparan ahora a los riesgos para la propiedad en términos de relevancia, con el potencial de poner en peligro la continuidad de un negocio. 

La reputación se considera ahora un valioso activo para la empresa

Factores que hicieron tangible el riesgo 

  1. Repercusiones financieras cuantificables: 
  • Costes de la fuga de datos: El daño a la reputación genera costes financieros directos e importantes. Un estudio de IBM reveló que el coste medio de una fuga de datos en Brasil es de aproximadamente 1.000 millones de euros. R$ 6 millones por incidente. En un caso extremo, la fuga de datos del Facebook con fines políticos supuso una pérdida de U$35 mil millones en valor de mercado, lo que ejemplifica un perjuicio financiero concreto e incalculable. 
  • Pérdida de negocio: Cuando un incidente de datos pone al descubierto el incumplimiento de la ley por parte de una empresa, la noticia se difunde rápidamente. Como consecuencia, los clientes y socios sienten que se ha roto la confianza, tienden a buscar competencia
  • Coste del incumplimiento: el coste del incumplimiento de la LGPD es elevado, implicando no sólo sanciones y procedimientos judiciales, sino también pérdida de reputación. Como resultado, los ejecutivos han llegado a ver el cumplimiento legal como una inversión para proteger sus activos y su reputación, y ya no como un coste. 
  1. Endurecimiento de la legislación: 
  • Ley General de Protección de Datos (LGPD): La LGPD no sólo ha establecido sanciones administrativas, sino que ha creado un nuevo paradigma de responsabilidad. Las sanciones por incumplir sus obligaciones incluyen multas de hasta 2% del volumen de negocios (limitadas a 50 millones de R$), bloqueo de datos e incluso prohibición de actividades de tratamiento. El mero incumplimiento de la ley, incluso antes de un incidente, ya expone a la empresa a procedimientos judiciales e daños graves su imagen en el mercado. 
  • Ley anticorrupción: La Ley de Empresas Limpias (Ley nº 12.846/2013) también señaló cambios institucionales, exigiendo programas de gobernanza eficaces para evitar sanciones y daños a la reputación. Escándalos como el Lava Jato, Carne Fraca y las emisiones de Volkswagen demostró que la falta de conformidad acarrea graves consecuencias, con la detención de los directores. 
  1. Aceleración digital y exposición pública: 
  • Velocidad de información: Con Internet y las redes sociales, la velocidad a la que se difunde la información es “aterradoramente rápida”. En un mundo en el que las crisis de reputación se propagan más rápido que los resultados financieros, La gestión de la imagen se ha convertido en un pilar estratégico. 
  • Percepción de negligencia: un incidente relacionado con datos personales se agrava si se deriva del incumplimiento de obligaciones básicas previstas en la LGPD, como la adopción de medidas de seguridad. El incumplimiento no se interpreta como un accidente, sino como negligencia en el cumplimiento del deber legal de proteger los datos personales, Esto agrava el daño a la reputación. Ocultar información o tardar demasiado en hablar puede convertir un error técnico en una crisis grave. 
  1. Formalizar la gestión de riesgos: 
  • Conformidad como protección: un programa de conformidad y la integridad y la gobernanza en la privacidad robusta es la “el mejor seguro de empresa”, porque protege contra los riesgos y refuerza la imagen de la empresa. Las principales caídas de directores generales y empresas suelen estar relacionadas con fallos en conformidad o la responsabilidad social y medioambiental. 
  • Reducción de sanciones: la propia legislación fomenta buena gobernanza. La Oficina del Interventor General (CGU), por ejemplo, ofrece reducción de multas para las empresas que tienen programas de integridad. Del mismo modo, la ANPD considera la existencia de mecanismos de gobernanza cuando sanciones de dosificación, que traduce el valor de cumpla.  

En resumen riesgo para la reputación se materializa a través de costes financieros directos, Riesgo de incumplimiento de contrato, sanciones legales severas y exposición inmediata en la era digital. Gestionar este riesgo mediante programas de cumplimiento y sobre todo idoneidad completa las obligaciones de la LGPD, Ya no es una formalidad, se ha convertido en un necesidad estratégica para la supervivencia y el crecimiento sostenible de las organizaciones. 

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